EL FOLKLOR CHALACO

Este es un ensayo que hice como tarea para el curso de “Comunicación Intercultural”, del 2do. ciclo en ISIL. Espero que sirva de algo para enriquecer este blog, ya que últimamente estoy anti-creativo como para poner algo interesante.

Por desgracia, para quienes vivimos en el primer puerto, nos hemos ganado la mala fama de que el chalaco es sinónimo de delincuente o mejor conocido como “forajido”, y en vez de mencionarce casas o quintas a las viviendas se les llaman “barracones” (léase barracas). Pero hay quienes demuetran todo lo contrario a lo dicho, tanto así que si uno muestra la otra cara del Callao, podría convencer hasta al más tímido a regresar a sus calles, algunas históricas y otras más urbanizadas y cosmopolitas. Pero sobre todo, regresaría a vivir su cultura de personalidad tan aguerrida como amigable para alguien de fuera. Regresaría a deleitarse con sus platos típicos, darse una vuelta por su mercado central, y por qué no, darse un chapuzón en las majestuosas playas de La Punta, cuyo ambiente no tiene nada que envidiar a las exclusivas playas de la Costa Verde.

Se dice que los primeros chalacos provenían de las diferentes zonas de la costa norteña y otra gran parte eran inmigrantes italianos que actualmente residen en el barrio de Chuchito (composición de la palabra quechua “chuqui” –lanza– y la palabra aymará “huito” –orilla–), y que su especialidad era la elaboración de pan. Por eso abundan tantas panaderías en las calles del primer puerto y el principal de Sudamérica.

El chalaco tiene una cultura muy particular en relación a la de otras personas. Por mencionar algunas características: El Callao, culturalmente, ha sido el crisol donde se recibió una de las corrientes culturales más importantes del siglo XX: la música Salsa. Tanto así que, cuando llegó al Perú el salsero Jonny Pacheco, develó en una de las calles principales del Callao un busto de Héctor Lavoe, quien fue, es y aún sigue siento el personaje más querido por todos los chalacos. En ese mismo día, la Municipalidad del Callao lo nombra hijo ilustre. Pero esto no termina aquí. Varios artistas de salsa de gran renombre declararon la música Salsa como danza folclórica del Callao, algo que los chalacos nos llena de mucho orgullo ya que en sus canciones definen el carácter mismo de esta ciudad: el barrio, la alegría, el sentimiento de lucha por la vida.

El chalaco es una persona sumamente aguerrida y trabajadora casi por naturaleza, de condición humilde con anhelos de surgir; el nivel económico es promedio. En algunos casos hay quienes deciden hacer su vida dentro de la ciudad trabajando en actividades ligadas al primer puerto, comercio o el mercado mayorista, mientras que otros buscan ir a la única universidad o en todo caso salir de la provincia (cosa que no es muy difícil por la cercanía con Lima) para estudiar, trabajar y así conseguir una mejor calidad de vida. Para nuestro beneficio, somos la ciudad del Perú con mejor índice de alfabetización y nivel de salud. Es por eso que el Callao es una ciudad donde se puede vivir bien como se puede vivir mal. Hay buenos colegios, familias con buenas costumbres. Muchos piensan que esto es un distrito cuando es una provincia totalmente autónoma, por lo que tiene cosas buenas y malas tal como Lima, solo que en un tamaño geográfico más reducido.

“Varios artistas de salsa de gran renombre declararon la música Salsa como danza folclórica del Callao…”

La cultura gastronómica del Callao tiene como pilar la comida marítima. Basta solamente con mencionar platos como el arroz con mariscos, la jalea, el tiradito, y también se encuentra nuestro mundialmente famoso Cebiche de Pescado. Pero por lo general se suele comer platos criollos tanto en el almuerzo como en la cena. En las mañanas, muy temprano, podemos encontrarnos con la emolientera de toda la vida, con un vaso chopp lleno de emoliente tibio con el pan serrano para sostenernos durante las húmedas mañanas; existimos también quienes esperamos impacientemente los fines de semana para ir al mercado central a comer durante el desayuno el delicioso pan con chicharrón de los chinos de siempre.

El chalaco está siempre orgulloso de ser chalaco. Puede contar la historia completa de su pueblo, de la misma forma que sucede con el más viejo de una tribu: conoce a su gente, sus costumbres, su cultura.

Motivos para sentirse orgullosamente chalacos sobran: El cebiche, la Salsa, el Sport Boys, el centro histórico, nos hinchan el pecho de orgullo y nos hace gritar ese clamor que nos sale del corazón: ¡Chim Pum! ¡Callao!

 

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